Esta música exige contraste entre las partes del propio de la misa más que cualquier otra obra musical del ordinario compuesta más tarde, pues la polifonía medieval es de una intensidad tan superior a la de la música del Renacimiento o el Barroco que se requieren momentos de descanso. No hace falta decir que así es como se escuchaba originalmente cualquier misa polifónica, como parte de una celebración litúrgica. La interpretación de la música de la misa en una sala de conciertos no fue imaginable hasta tiempos recientes. Pero si bien es posible escuchar una misa de Palestrina en un ambiente de esas características, en el caso de Machaut está lejos de ser lo ideal.
Vellard no intenta pronunciar el latín como en tiempos de Machaut, pero se sirve de cantos hallados en un manuscrito de Reims que siguen las variantes de lectura que habría conocido el propio Machaut, sobre todo en el Kyrie. Aunque no canta las nueve invocaciones del Kyrie en polifonía, que era sin duda la manera correcta de interpretarlo, alterna la polifonía con las variantes de lectura del Kyrie IX encontradas en Reims para ofrecer el número de invocaciones correcto, lo cual constituye la segunda mejor posibilidad. El propio de la Asunción (incluida la epístola, el evangelio, el prefacio y el Pater noster) es una opción adecuada para el canto. Tanto el Ite missa est como el Deo gratias se cantan con acompañamiento polifónico. Los tempi son uniformemente más lentos que en la mayoría de las versiones, pero los considero correctos. Vellard prescinde de instrumentos, que han desfigurado muchas otras grabaciones de esta obra. Esta versión fue publicada originalmente por Harmonic Records (H/CD 8931). ¡Bienvenida de nuevo!