Con éste son ya nueve los CDs que Eduardo Paniagua lleva dedicados a las Cantigas de Santa María de Alfonso el Sabio, todo un récord que esperemos no se dé por acabado. Si la meta es grabar todas las Cantigas, el proyecto anda más o menos por la cuarta parte. Como en anteriores entregas, el sello de identidad de estas interpretaciones lo constituye el ritmo arabizante, consecuencia de la convicción de que la música musulmana formaba parte del contexto musical que vio nacer las Cantigas: las Escuelas alfonsíes de Murcia, Toledo o Sevilla. Históricamente el punto es indiscutible. En lo que atañe al proceso específico de elaboración de las Cantigas, no lo es tanto.
Si en España alguna vez se cantaron las Cantigas de forma más o menos sistemática (este punto tampoco está claro), su papel equivaldría al de los conductus o los motetes franceses de tema sacro. No existen indicios que justifiquen una contextualización arabizante de las Cantigas y, en cambio, aquellos que justifican una contextualización europeo-occidental son demasiados como para no otorgarles prioridad absoluta en cualquier recuperación sonora que pretenda ser fiel, en la medida de lo posible. Si se elije esta opción, es evidente que la brillantez que otorgan los ritmos arabizantes hay que obtenerla por otros medios.
Este CD, que recoge once cantigas que narran milagros de la Virgen ocurridos en Francia, es muy bello. La interpretación de las piezas es comedida en su parte vocal, la dicción es exquisita y el buen gusto impera por doquier. Esperemos que Eduardo Paniagua siga firme en su empeño de ofrecernos nuevas entregas de las Cantigas de Alfonso X, que no cabe duda serán recibidas por el público con gran interés. MARICARMEN GÓMEZ