Juan Antonio de Aragüés (1710-1793) consta como arpista y organista de la capilla de música de la Universidad de Salamanca al menos desde 1738 (posiblemente lo era ya hacia 1735). Aragüés trabajaba sistemáticamente con un coro a cuatro partes, más la típica estructura de trío barroco (dos violines más acompañamiento continuo), a quienes eventualmente puede unírseles un par de trompas y uno o dos clarines. El armazón orquestal, aunque se encamina hacia el estilo galante preclásico, es típicamente hispánico y, en cierto sentido, conscientemente retardatario para su tiempo (no anota oboes ni violas). La escritura de sus violines es claramente deudora del influjo italiano. Las melodías son claras y fluidas; la trabazón armónica, sencilla, casi rudimentaria; y la nueva tonalidad parece asentarse.
El repertorio aquí seleccionado puede servir como significativa muestra de la producción de Aragüés: recoge cuatro villancicos y tres obras litúrgicas. De estas últimas, todas "con violines", la conmovedora Salve a 5 resulta barroca en intenciones y recursos retóricos, aunque preclásica en estructura y delineación melódica; la Misa a 6 (1745) carece de Agnus Dei; y el extenso salmo Miserere a 4 (1747), de casi catorce minutos, se compone según la tradicional técnica alternatim.
El villancico al Santísimo Volad, atender, a 5 (1742) puede identificarse con las abundantes obras bajo esta advocación trabajadas por Aragüés para las "siestas" musicales que se mantenían durante la fiesta universitaria que se celebraba el tercer domingo tras el Corpus. Una agradable sorpresa, por repertorio y presentación, en una versión muy digna. ANTONIO EZQUERRO