Victoria es un compositor que no necesita presentación, figura culminante de la polifonía sacra europea. El programa aquí presentado es una rareza tanto por el formato escogido, de voz solista con acompañamiento de laúd o vihuela –también se producen intervenciones ocasionales de corneta-, como por el programa mismo, todo lo cual hace esta propuesta doblemente interesante.
En términos generales, la interpretación es exquisita, especialmente de parte de Carlos Mena. Su timbre transparente y delicado ofrece a la grabación un toque de melancolía que refleja de manera perfecta el carácter intimista de la escritura musical de Victoria. Asímismo, su dicción es excelente, aunque me ha sorprendido la pronunciación del latín, muy cercana a los cánones actuales.
Rivera acompaña con una gran sensibilidad, aunque se ve un tanto perjudicado por la toma de sonido, que, pese a ser buena, abusa de la reverberación en el caso del laúd; tampoco el balance de sonido quizá sea el mejor.
Las pocas instancias en las que inesperadamente aparece la corneta de Francisco Rubio son una grata sorpresa e ilustran perfectamente la causa por la cual este instrumento se consideraba el más cercano a la voz humana. Hubiera deseado que estas apariciones fueran más frecuentes, algo que también sucede con los solos de laúd y vihuela, demasiado escasos.
Pero ante todo este CD es una propuesta excelente y elaborada con el mejor de los gustos.
DANIEL ZULUAGA