Esta exquisita grabación ofrece una instantánea de la intimista música de corte en el París de la primera mitad del siglo XVII, con las airs de cour de De Vincent, Pierre Guédron, Michel Lambert y Etienne Moulinié, al lado de obras instrumentales de músicos foráneos activos en Francia en aquella época, o cuyas obras se publicaron en la capital francesa por aquel entonces, tales como Giovanni Paolo Fascarini, Francesco Corbetta, Luis de Briceno y Angelo Michele Bartolotti. La atmósfera de las obras vocales es tan variada como la selección, que comprende desde lo placentero (Quoy, faut il donc de Guédron), al lamento (Lamento di Apollo de Cavalli, que contiene algunos solos instrumentales particularmente bellos), o de la súplica (Silvie de Lambert) a la exasperación (O stelle homicide de Moulinie).
De la selección instrumental destacan Angelique, de Robert Ballard, para laúd, la Passacaglia de Corbetta para guitarra de cinco cuerdas, la evocadoramente lúgubre Symphonie de Louis Couperin, para tres gambas, y la desenfrenada Caravanda Ciacona de Briceño, tocada con deliciosa displicencia con guitarra y colascione (un laúd de cuello largo cuyas cuerdas metálicas son punteadas o rasgadas con púa). Stephan van Dyck es un tenor ligero y agradable que se adapta perfectamente al air de cour y que articula con claridad todas y cada una de las sílabas, del mismo modo que se muestra parco en ornamentaciones, siempre elegantes.
Como ya habrá podido deducirse, los cinco integrantes del Private Musicke tocan únicamente con cuerdas punzadas o con arco –guitarras barrocas de cuatro y cinco cuerdas, laúdes y violas da gamba–. Así, la textura instrumental es en todo momento leve, sutilmente colorida y muy variada, lo cual proporciona un nuevo placer al oyente. WILLIAM YEOMAN