Rinaldo, la primera ópera que Händel presentó en Londres, en 1711, sigue cosechando éxitos extraordinarios entre el público actual. Han pasado sólo poco más de dos años desde la aparición de la versión de Hogwood con Bartoli y Daniels, que armó, en buen sentido, tanto revuelo, y ahora René Jacobs nos ofrece su elegantísimo Rinaldo con los miembros de la Freiburger Barockorchester, una grabación que debemos conservar también en el arca de los tesoros de nuestra discoteca. Es posible que el tema, tomado de la Jerusalén liberada, y en especial de las secciones mágicas y misteriosas de la obra maestra de Tasso, haya contribuido a inspirar al joven Händel ambientes igualmente maravillosos, que encantan al público de hoy como encantaron al del Queen Theatre de comienzos del siglo XVIII. En 1711 intervinieron muchos otros factores: los aspectos políticos del texto, que ensalzaba la expansión colonial de Inglaterra, y los sonoros de la impresionante orquesta puesta a disposición de Händel.
Jacobs insiste oportunamente en la orquesta y utiliza todos los timbres del continuo que le es dado tocar. Se reserva, por ejemplo, un espacio particular para el arpa triple de Mara Galassi, y en la célebre aria de las sirenas (2, 8) se adopta un ritmo eficaz de tarantela popular. La excelente orquesta tiene como contrapartida un reparto igualmente notable en el que no podemos menos de elogiar a todos los protagonistas: Vivica Genaux (Rinaldo), Miah Persson (Almirena), Lawrence Zosso (Goffredo), Inga Kalna (Armida), James Rutherford (Argante), Christophe Dumaux (Eustazio) y el mago Dominique Visse. DINKO FABRIS