Un año más, lo nuevo y lo antiguo -por lo general novedoso-, irán juntos para convertirse en los ejes esenciales de una programación que pretende ser rica y variada en lo musical, exigente en la selección de los intérpretes y que se extiende a lo largo de nueve apretadas jornadas con un total de veintidós sesiones, entre conciertos y celebraciones litúrgicas, que tendrán lugar en los tradicionales recintos del Teatro-Auditorio, la Catedral, las iglesias de San Miguel y Arcas, el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas, hoy sede de la Fundación Antonio Pérez; y en dos espacios que este año se incorporan al festival como nuevas sedes: el convento de las Religiosas Justinianas de San Pedro y el Monasterio de la Concepción Francisca. ANTONIO MORAL