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20:00 Teatro Auditorio. Precio localidades / Ticket prices: 24 € / 18 €
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Conmemoración del 350 Aniversario de la muerte de S. Scheidt (1587-1654) y del III Centenario de la muerte de M.A. Charpentier (1643-1704)
JOHANN HERMANN SCHEIN
Intrada: Canzon XXIII à 5
SAMUEL SCHEIDT
In dulci jubilo (Geistliche Concerten, 1635)
Cantus XXVI à 5 (1621)
Miserere mei Deus (Geistliche Concerten, 1635)
Cantus XXIX à 5 (Cantionem Gallicam, 1621)
Concertus XII. Magnificat XII vocum cum Symphonia (Geistliche Concerten, 1635)
MARC-ANTOINE CHARPENTIER
Canticum in honorem Beate Virginis Mariae (c. 1680)
Litanies de la Vierge (c. 1685)
Canticum Pro Pace (c. 1670)
La Semana conmemora en este concierto el III Centenario de la muerte del gran músico francés Marc-Antoine Charpentier (1643-1704), cuya personalidad musical quedó un tanto eclipsada en su época debido a la enorme popularidad de Jean-Baptiste Lully (1632-1687), que siempre contó con los favores de la poderosa e influyente corte del Rey Sol. Charpentier, conocido, sobre todo por el gran público, por su televisivo preludio del celebérrimo Te Deum, es sin embargo autor de una copiosa e importante producción musical -más de 550 piezas-, dentro de las cuales nos ha legado muchas páginas eclesiásticas de gran altura, sobre todo aquellas que fueron escritas a partir de la década de los ochenta, cuando se vinculó como maître de musique con la parisina Iglesia de Sant Louis de la Orden de Jesús. De estos años datan precisamente dos de las obras en honor de la Virgen María que se escucharán en la segunda parte del concierto inaugural del Viernes de Dolores, que tan sabiamente ha confeccionado Jordi Savall y que ha sido completado con otras infrecuentes páginas sacras del compositor y organista alemán Samuel Scheidt (1587-1654) -del que también se cumple el 350 aniversario de su muerte-, y cuya producción sacra (dejó escritas más de 160 obras vocales) se entronca en la más pura tradición barroca germana, emprendida por sus colegas Heinrich Schütz (1585-1672) y Johann Hermann Schein (1586-1630) y que alcanzará su máximo esplendor en el siglo siguiente de la mano de J.S. Bach (1685-1750) y G.F. Haendel (1685-1759).
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