En 1701 conoce a Hándel y luego marcha a Leipzig, donde estudia Leyes. En 1702 es nombrado organista de la Neue Kirche, y en 1704 maestro de capilla del conde de Promnitz en Sorav. En 1708 reside en Eisenach, donde traba amistad con Bach.
En 1712 es nombrado director musical en Francfort, y en 1716 maestro de capilla del margrave de Bayreuth. En 1721 se establece en Hamburgo, siendo muy famoso, hasta el punto de que sus contemporáneos lo estimaron igual a Bach.
Compositor muy prolífico, no es, sin embargo, demasiado original; su producción está notablemente influida por la música francesa. Su estilo, más tendente al melodismo que a las complejidades del contrapunto, es siempre de una gran pulcritud y atractivo, dándonos una imagen diáfana y gentil de los últimos periodos del barroco musical.
Modernamente existe una tendencia encaminada a revalorizar la producción de T., muy apreciada por los nuevos públicos.
Entre sus obras se encuentran varias óperas escritas a la manera de Hiller; de ellas sobresale sólo Don Quijote. En su obra religiosa se cuentan 12 ciclos anuales de cantatas, 44 pasiones, oratorios, como los 33 hamburgueses o la Jerusalén libertada, La muerte de Jesús, etc.
Entre la música instrumental contamos no menos de 600 obras: serenatas, tríos, dúos, cuartetos, 12 sonatas de violín, numerosas obras para clave, conciertos. En todas estas obras, T. muestra un melodismo fácil y una bien aprendida influencia francesa, especialmente de Lully y Campra.