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Giulio, diletante, teórico y poeta, forma parte de la corriente académica que atraviesa entonces Italia. En Roma es uno de los fundadores de la Accademia degli Ordinati. Llegado a Venecia, forma parte de la de los Incogniti. Pero, sobre todo, en 1637 funda su propia academia, la Accademia degli Unisoni. Barbara fue el realce de esta academia, una de las escasas mujeres admitida en estos círculos intelectuales, cantante, compositora y quizá cortesana.
Barbara nace en Venecia el 6 de agosto de 1619 de Isabella Garzoni, sirvienta y heredera de Giulio Strozzi. ¿Es quizá hija de éste? Este hecho no consta en la partida de bautismo pero todo nos induce a creerlo. En 1628 Giulio la designa (bajo el nombre de Barbara Valle) como su heredera en caso de muerte súbita de su madre. En su testamento final la nombra como su figliuola elettiva. Por último, en su colección Le Veglie de’ signori Unisoni, en la que relata las reuniones en el domicilio de los Strozzi y que está dedicada a Barbara, ésta es denominada oficialmente con el nombre de Strozzi.
Sea cual sea la verdad sobre esta filiación, Barbara posee el estatuto de hija adoptiva y amada. Recibe una formación musical completa por parte de Francesco Cavalli. Nicolo Fontei, poeta que más tarde es miembro de los Unisoni, dedica en 1635 una colección de canciones a la virtuosísima cantatrice. En contacto con los miembros de la academia Strozzi, aprende a la vez el arte prosódico y el del canto, y se impregna de la inmensa cultura literaria de estos diletantes.
Barbara publica en 1644 su primer Libro de Madrigales, de dos a cinco voces, dedicado a Vittoria della Rovere, gran duquesa de Toscana, con textos de Giulio Strozzi. En 1651 sigue un segundo volumen de Cantate, arie et duette, dedicado a Fernando II de Austria y Eleonora de Mantua con ocasión de sus bodas. El volumen 3, once Cantate, ariete a una, due e tre voce, se publica en 1652. El volumen 5 es una colección de música sacra, Sacri musicali affetti (1653), que contiene catorce composiciones para voz sola y continuo dedicadas a Ana de Austria. Sólo uno de estos conciertos sacros es de carácter litúrgico, la Salve Regina. Los volúmenes 6 (1657) y 7 (1659) son colecciones de cantatas y arias a voce sola. El octavo y último se titula sobriamente Arie. ¿Y el volumen 4? Mencionado por Fétis bajo el título Cantate a voce sola, se ha perdido y su existencia real no está probada. Otras composiciones suyas están integradas en antologías publicadas durante la segunda mitad del siglo XVII.
Esta intensa actividad como compositora hace de Barbara Strozzi la primera productora de cantatas de todo el siglo XVII. La influencia de su maestro Cavalli se percibe en sus madrigales, revelándose muy próxima al recitar cantando y tentada por la aventura del bel canto. Sorprendentemente libre e inventiva en el tratamiento formal de sus composiciones, pero siempre con maestría, su estilo es fuertemente dramático, bebiendo de la fuente de los textos. Su formación de cantante se transparenta en una intuición melódica de gran pureza y en la brillantez ornamental.
Inexplicablemente descuidada por la mayoría de los intérpretes y editores, Barbara Strozzi es la representación ideal y ardiente de la efervescencia creadora veneciana del siglo XVII.
Traducción de Carmen Julia Gutiérrez
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