Debemos a la publicación mensual parisina Mercure Galant la primera mención, en julio de 1677, del nombre de Elisabeth Jacquet, citado con palabras muy elogiosas: “Hace cuatro años que apareció aquí un prodigio. Canta de corrido la música más difícil. La acompaña y acompaña, a quienes quieren cantar, al clavecín, instrumento que toca de manera inimitable. Compone piezas y las interpreta en todos los tonos que se le propongan. Ya he dicho que apareció hace cuatro años con esas cualidades tan extraordinarias, y, no obstante, sólo ha cumplido diez".
En 1678, el mismo Mercure Galant reitera sus elogios en un artículo dedicado a los conciertos dados “cada jueves, desde hace seis semanas” por Louis de Mollier: “en ellos toca el clavecín la maravilla de nuestro siglo, la pequeña señorita Jacquier [sic]”.
El retrato de la joven Elisabeth es en esta primera reseña el de una virtuosa impresionante, notablemente formada en técnica y teoría, capaz de acompañar y transportar a primera vista en todas las tonalidades.
Según el Mercure, habría nacido en 1667; su fecha real de nacimiento sigue siendo objeto de discusión y es bastante probable que la joven música se hubiera hecho pasar (o fuera presentada) en los salones musicales como alguien más joven de lo que realmente era por obvias razones publicitarias, por emplear una expresión actual.
Lo cierto es que muy pronto fue admitida en la corte real y apreciada por Luis XIV, probablemente por mediación del señor de Mollier, bailarín de corte y miembro del ballet del Rey en su juventud. |
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