Lulli antes de Lully
En el momento de su llegada a París, en 1646, nada permitía presagiar el fulgurante ascenso del florentino Giovanni Battista Lulli. El joven violinista tenía sólo catorce años. Su presencia reforzaba el lugar ocupado por los italianos en la corte, que respondía al gusto del cardenal Mazarino, encargado de dar a conocer en Francia el arte italiano. El pequeño Lulli, traído de Florencia por el caballero De Guise, se convirtió en paje de la Grande Mademoiselle, la duquesa de Montpensier, a quien gustaba conversar en italiano. Lulli pronto fue el gran bailarín de la princesa. Durante la Fronda, la princesa, partidaria de Condé desde 1651, dirigió los cañones de la Bastilla contra las tropas reales. El rey castigó la insolencia de los grandes y La Montpensier se exilió a Saint-Fargeau. Lulli abandonó un barco condenado al naufragio y apareció ya en el círculo de Mazarino, de vuelta a París en febrero de 1653. La confirmación del refinamiento italiano indicaba la restauración del orden monárquico, de la reina Ana de Austria, del cardenal y del joven Luis XIV. Lulli fue promocionado. Su talento para la danza sedujo a otro apasionado bailarín: el joven rey. Ambos figuraban, codo con codo, en el Ballet royal de la nuict, el 23 de febrero de 1653, en el que Luis aparecía como el sol triunfante, vencedor de los rebeldes de la Fronda en la guerra civil. El favor regio se hacía realidad. Lulli sucedió a Lazzarini en el puesto de “compositor de música instrumental”. Formaba parte de los Vingt-quatre violons du Roi —los “Veinticuatro violines del Rey”— y obtuvo del soberano licencia para fundar su propia orquesta: Les Petits Violons o La Petite Bande.
De 1654 a 1666 Lulli dirigió su propia orquesta, cuya fama se extendió por Europa. El año 1654 es emblemático de su actividad: en febrero, el Ballet des Proverbes; en abril, Les Noces de Pellée et de Thétis; y en noviembre, el Ballet du Temps. De 1653 a 1655 el bailarín puso música a los versos del poeta Bensérade. Lulli era para Luis XIV un compañero de juegos y el organizador de sus placeres. “Juventud de príncipe, fuente de buena suerte”, escribe La Bruyère. A partir de ese momento, la carrera del músico estuvo ligada al ascenso del rey.
Lulli se transforma en Lully
El lugar ocupado por el músico se agrandaba. El trabajo de Mazarino, que era un gran aficionado a la música, había dado sus frutos. Antes de llegar a París el cardenal había participado en Roma en el nacimiento de la ópera romana organizando espectáculos musicales para su protector, el cardenal Antonio Barberini. Mazarino quería importar a París el lujo italiano. Italia se implantó en Francia por voluntad suya y la presencia de Lulli se insertó en esta corriente. En 1645 el cardenal encargó en París La Finta Pazza de Sacrati. La magia de la música italiana y los decorados del ilusionista Torelli cautivaron al público. El Orfeo de Luigi Rossi repitió la experiencia al año siguiente, cuando Lulli llegó a París. El boato de estas representaciones contribuyó a la impopularidad de Mazarino. Las mazarinades, panfletos contra él, mencionaban los excesivos gastos del “gran constructor de tramoyas”. En definitiva, Lulli llevo a cabo el proyecto de Mazarino, pero tras la muerte del cardenal.
Lully trabajó muy deprisa para labrarse una posición. Sus ballets, incorporados a las óperas del veneciano Francesco Cavalli, le proporcionaron el éxito. La primera ocasión fue Serse, representada a petición de Mazarino ante la corte con motivo del matrimonio de Luis XIV, el 22 de noviembre de 1660. Las danzas de Lully se destacaron y lo impusieron como compositor francés. La inspiración, el temperamento escénico y la inteligencia de las situaciones confirmaron el talento de Lully, a quien el rey nombró “superintendente y compositor de la Cámara” en mayo de 1661. El compositor ascendía a medida que el bailarín se iba desvaneciendo. En diciembre de 1661 Lully obtuvo la carta de naturalización. El 24 de febrero de 1662 contrajo matrimonio en Saint-Eustache con Madeleine Lambert, hija de Michel Lambert, “maestro de música de la Cámara”, autor célebre de arias de corte.
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