| A pesar de la constante búsqueda por encontrar en el calendario ocasiones para celebrar a personajes a veces incluso marginales, se ha olvidado el centenario del nacimiento de quien fue considerado, junto con Monteverdi y Frescobaldi, el músico italiano más importante de la primera mitad del siglo XVII. Se trata de Luigi Rossi, definido por sus contemporáneos como Phonasco toto orbe celeberrimo (“maestro de canto famosísimo en todo el mundo”), y llamado por Saint-Evremond “Luigi, le premier homme de l’univers en son art” (“Luis, el primer hombre del mundo en su arte”). Es como si actualmente no se hablara de Bernini, Pietro da Cortona o Andrea Sacchi, protagonistas al igual que Rossi del Barroco romano en torno a la mitad del siglo XVII. De Rossi no sabemos, en cambio, ni siquiera la fecha de nacimiento, ocurrido entre 1597 y 1598, según se deduce del testamento. Un terremoto destruyó todas las cartas conservadas durante un tiempo en su localidad natal, Torremaggiore, pequeña ciudad del antiguo reino de Nápoles, cerca de Foggia, embellecida en la Edad Media por Federico II y, más tarde, feudo de la familia de nobles napolitanos de la que fue descendiente el enigmático científico y alquimista del siglo XVIII Roberto Di Sangro, príncipe de San Severo. La carrera de Rossi fue similar a la de tantos músicos de su tiempo emigrados de la Italia meridional en busca de fortuna, pero la fama que consiguió hizo de él un protagonista de la cultura barroca europea. Recordemos sus principales etapas. |
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