Estudios en el Nápoles español
No tenemos noticias de la familia Rossi en Torremaggiore, aunque sabemos que al menos un hermano más joven, Giovan Carlo Rossi, fue también músico. Luigi se trasladó muy pronto a Nápoles, donde algún miembro de la familia Di Sangro pudo quizás introducirlo en los círculos musicales más importantes, dominados en ese momento por el flamenco Jean de Macque, maestro de la Real Capilla del virrey y de la Casa dell’Anunziata. Luigi entró más tarde al servicio de otra familia noble, la de los Caetani, duques de Traetta, según demuestra un manuscrito autógrafo conservado en Londres (Brit. Libr. Add. 30491), en el cual Rossi declara haber sido discípulo de Macque, haber servido en la corte virreinal durante 14 años y ser muy pobre:
Libro de canciones francesas del señor
Gioanni Demaqque
Que fue maestro del desafortunado
Luigi Rossi,
Sin fortuna también cuando nació,
Pues ha estado 14 años en la corte
Y nunca ha conseguido siquiera medio
cuarto […]
El duque de Traetta me mandó hacer
este libro a mí, Luigi Rossi.
Hacía ya un siglo que Nápoles se hallaba en poder de España, gobernado por virreyes de breve duración en su cargo que no podían crear mecanismos estables de mecenazgo artístico. El patrocinio de la música había sido asumido por los aristócratas napolitanos, educados en el gusto de la práctica musical y orgullosos de ello. Pensemos tan sólo en la arrebatadora pasión por la música del príncipe de Venosa, Carlo Gesualdo, que a finales del siglo XVI había reunido, en competición simbólica con los nobles aficionados de su círculo, a los principales músicos profesionales napolitanos. De esta circunstancia surgió una producción de música instrumental y vocal (sobre todo madrigalista) caracterizada por un gusto exacerbado por el experimentalismo y las soluciones polifónicas más cargadas de afectos, que recordaba también la influencia de la corte de Ferrara. Las huellas del gusto de Gesualdo por la experimentación polifónica se pudieron apreciar durante mucho tiempo en Nápoles, incluso tras la muerte del príncipe, ocurrida en 1613. Desconocemos si Luigi Rossi pasó a formar parte de la élite musical del príncipe Gesualdo, pero sí sabemos que, cuando llegó a la ciudad en 1586, su maestro Macque era uno de sus principales exponentes. Durante los años que Rossi residió en Nápoles, el gusto por la experimentación transformó esta ciudad en un polo musical de vanguardia en Europa, según atestiguan las ediciones musicales de Trabaci (sucesor de Macque en la dirección de la Real Capilla), Mayone y Salvatore para instrumentos como el címbalo cromático o enarmónico, la doble arpa, la viola bastarda y el conjunto de violas, instrumentos todos ellos presentes en el manuscrito de Rossi, rigurosamente anotado en partitura a 4 voces, como las ediciones napolitanas de la época. En el mismo manuscrito londinense aparece copiada también una composición de Monteverdi, el célebre Lamento di Arianna, signo de un interés precoz por la monodía acompañada y por la música teatral, que se revelará más tarde en el compositor maduro.
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Luigi Rossi fue considerado, junto con Monteverdi y Frescobaldi, el músico italiano más importante de la primera mitad del siglo XVII.
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En la Roma de los Barberini
Rossi dejó Nápoles para trasladarse a Roma al servicio de los Borghese antes de 1620, puesto que ocupó durante cerca de veinte años. En la única carta autógrafa conservada, y que he tenido la suerte de hallar en el archivo de la familia Bentivoglio de Ferrara, Rossi declara, en enero de 1620, que se halla ya en Roma al servicio del cardenal Marc’Antonio Borghese. Rossi, admitido como suonatore, se ve en cierto modo rodeado de instrumentistas: además de su hermano arpista, llamado también al servicio de su mecenas, Luigi encuentra a una virtuosa del arpa, hermana a su vez de otro arpista al servicio del mismo cardenal, Costanza da Ponte, con quien se casó en 1627. La única huella visible de la presencia del arpa en la música compuesta por Luigi es la parte del bajo para arpa del motete para tres sopranos, violín y bajo continuo O quis daret concentum (Ms. 24.F.4 del Fitzwilliam Museum de Cambridge). No obstante, el instrumento se adapta perfectamente a la ejecución del bajo continuo de todas las arias y cantatas de la época de acuerdo con una práctica nacida, probablemente, en Nápoles. No olvidemos que el perfeccionamiento definitivo del instrumento, transformado en arpa triple, había sido introducido en Roma pocos años antes por un napolitano, Luigi Antonio Eustachio, camarero secreto del papa; y que el virtuoso más célebre de la época, Orazio Michi “dall’arpa”, compañero y amigo de Luigi Rossi, era también napolitano.
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