| «Ningún compositor español del siglo XVI», afirma el distinguido musicólogo norteamericano Robert Stevenson, «fue más elogiado en vida y durante doscientos años después de su muerte que Morales» (c. 1500-1553). Para el teórico de la música Juan Bermudo (c. 1510-c. 1565), y más tarde para el compositor Juan Vásquez (c. 1510-c. 1560), Morales es nada menos que «la luz de España en la música». Martín de Tapia (fl. 1559-1570) le llamaba «el singular y muy celebrado Christóbal de Morales», mientras que Pedro Cerone (1566-1625) lo incluía en una élite de compositores dignos de ser emulados, según aconsejaba a todos los demás. De hecho, compositores como el sevillano Francisco Guerrero (1528-1599) y el toledano Diego Ortiz (c. 1510-c. 1570) se apresuraron a reconocer su deuda con Morales en sus obras impresas. Entre los teóricos italianos, las obras de Morales fueron citadas y admiradas por Ludovico Ziacconi, Francesco Doni, Artusi, Baccusi, De Grandis, Bonini y Pietro Cerone; y en Portugal, por Antonio Fernandes, João Álvarez Frouvo y Manuel Nunes da Silva. Pedro Thalesio no dudó en denominar a Morales «príncipe entre los músicos de su tiempo». El mencionado teórico Juan Bermudo comentaba en su Declaración de instrumentos musicales (1555) que, dada la complejidad de las obras de Morales, sólo los estudiantes más avanzados deberían intentar poner su música en tablatura o arreglarla para sus instrumentos.
En las missas del egregio músico Christóual de Morales hallaréys mucha Música que poner: con tantas, y tan buenas qualidades que yo no soy sufficiente a explicarlas. El que a esta música se diere, no tan solamente quedará sabio: pero deuoto contemplativo. Pocos componedores hallaréys, que guardan las qualidades, y differencias de las letras. Y entre los pocos, es uno el sobredicho autor. |
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