Jean-Philippe Rameau (1683-1764) no estrenó su primera ópera hasta los cincuenta años. La última, compuesta cuando tenía más de ochenta, no se representó hasta el siglo XX.
La estética de Rameau se caracteriza, pues, por su madurez, su densidad, su homogeneidad y la nitidez de su penetración en el panorama de este género. En el momento de nacer, era ya madura, ocupó los teatros franceses durante una buena treintena de años y desapareció al morir su autor.
Citando el elocuente resumen de Girldlestone diremos que, durante el tercio final de su vida, Rameau compuso “más de noventa actos de música dramática” (es decir, tres actos, o cuadros escénicos, por año).
Si esta frase nos parece expresiva es por la dificultad de resumir de otro modo la producción lírica de Rameau, dedicada a formas, proporciones y géneros muy diversos. |
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