El irónico Piron decía de Rameau: “Su alma y su espíritu enteros se hallaban en el clave; cuando lo cerraba, no quedaba ya nadie en casa”.
Imposible expresar mejor el apego que sentía Rameau por ese instrumento, al que consagró lo esencial de su música instrumental.
Paradójicamente, por lo que respecta a la cantidad, la obra de Rameau para clave parece poco importante, a pesar de que abarca cuarenta años de su vida.
Sin embargo, el compositor dedicó tiempo a innovar incesantemente aspectos técnicos y acústicos con los que sacó partido a todas las posibilidades del instrumento, que utilizó como base para la música de sus óperas. |
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