Compositor de más de treinta óperas y de una veintena de ballets para los teatros de mayor renombre europeo –San Carlo de Nápoles, Burgtheater de Viena, Ermitage de San Petersburgo, King’s Theater de Londres–, cuyas obras fueron interpretadas por los más virtuosos cantantes del momento –el castrato Luigi Marchesi, los tenores Giovanni Ansani y Michael Kelly, las sopranos Maria Balducci, Luisa Todi o Nancy Storace– y prestigiosos coreógrafos –Charles Lepicq o Domenico Rossi–, Vicente Martín y Soler (Valencia, 2 de mayo de 1754–, San Petersburgo, 30 de enero de 1806) estuvo al servicio de los más poderosos de la Europa del Siglo de las Luces.
Fue favorito del emperador José II de Austria, de Catalina de Rusia y de su hermano Pablo I, así como de Felipe, duque de Parma, y de Fernando I de Nápoles.
Por si fuera poco, contó con la colaboración de los más brillantes libretistas del último cuarto del siglo XVIII, desde Lorenzo Da Ponte y Luigi Serio a los revolucionarios Moretti o Cigna-Santi...
Frecuentó a Haydn, Mozart, Salieri, Mariana Martínez, el escultor Antonio Canova, Vigée-Lebrun...
Y sin embargo, Martín y Soler sigue siendo un desconocido para el público de hoy. |
|
|
|