En 1705, el joven Johann Sebastian Bach marchó a pie a Lübeck para oír tocar el órgano a Dietrich Buxtehude.
Bach tenía entonces veinte años y ocupaba su primer puesto de trabajo como organista de la pequeña ciudad de Arnstadt, en Turingia.
Había pedido cuatro semanas de permiso, pero, con gran enfado de sus patrones, su ausencia se prolongó casi cuatro meses.
El viaje –de unos 480 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta– le llevó un tiempo de varias semanas, pero Bach encontró otros motivos para quedarse en Lübeck. |
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