| Tras la muerte de Thomas Tallis en 1585, William Byrd escribió en su consort song (canción con acompañamiento instrumental) Ye sacred Muses: “Tallis ha muerto, y la música muere”, frase que captaba el aprecio y la veneración de que gozó entre sus colegas compositores e instrumentistas del siglo XVI e, incluso, entre los cuatro monarcas a quienes sirvió en la Capilla Real.
El derecho de Tallis a reivindicar la “corona” de la música de Inglaterra está
justificado por su influencia duradera en la composición musical en este país.
La incomparable versatilidad de su estilo compositivo, la suprema destreza, su intensidad expresiva y la clara belleza y dramatismo de su música tienen pocos parangones.
Resulta sorprendente que, hasta el momento, sean tan pocas las obras de Tallis interpretadas de manera regular, y que todavía haya tantas no publicadas de forma satisfactoria. |
|
|
|