| Magister Leoninus, o Leonin, si se prefiere la versión francesa de su nombre, es uno de los personajes menos conocidos y, sin embargo, más importantes de la historia de la música occidental. Se cuenta entre los primeros compositores cuyo nombre conocemos realmente, lo cual nos lleva a hacernos una nueva idea de lo que era un compositor. Ahora bien, su nombre es, prácticamente, todo cuanto sabemos acerca de él. Leoninus padece, si se nos permite llamarlo así, el “síndrome del anonimato”: no se le puede atribuir obra alguna de manera directa, y hasta el momento no nos han llegado referencias a su persona. También tuvo la desdicha de que sus mejores piezas (si es que realmente eran suyas) fueran revisadas y “mejoradas” por alguien cuyo instinto musical parece haberse hallado mucho más próximo al nuestro. Leonin escribió todas sus obras para dos voces; Perotin (o Perotinus), su probable sucesor en Notre Dame, reelaboró algunas de ellas para tres o cuatro. La escritura a cuatro partes es la que consideramos normal hoy en día (los compositores en ciernes inician todavía sus estudios armonizando corales de Bach a cuatro partes), y las obras más extensas de Perotin están escritas en un estilo que guarda ciertas afinidades con las construcciones rítmicas de compositores minimalistas actualmente vivos, como Steve Reich. La música de Perotin es accesible, de sonido “moderno” y a menudo muy rítmica, y su interpretación resulta interesante; además, hasta fechas recientes, ha eclipsado la música de su ilustre predecesor. |
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