Las obras maestras del arte contrapuntístico que Bach produciría en la década siguiente pueden interpretarse como su respuesta a los ataques de Scheibe. En lugar de ceder, Bach rindió tributo precisamente a aquello que tanto irritaba a la generación más joven hasta un extremo que nunca habría de igualarse. Elementos comunes a aquellas obras (las Variaciones Goldberg, las Variaciones Canónicas sobre Von Himmel hoch para órgano, la Ofrenda Musical, y El Arte de la Fuga) son una exploración de las posibilidades del canon y el contrapunto de naturaleza casi científica. Las Variaciones Goldberg presentan cánones en cada tercera variación, comenzando con un canon al unísono, luego un canon a la segunda, y así durante nueve veces, seguidos de un quodlibet [N. de T: suerte de fantasía humorística basada en melodías conocidas]. Las Variaciones sobre Von Himmel hoch, no tan sistemáticas, presentan una variedad de acompañamientos canónicos al coral, seguidos de un canon basado en el propio coral con un acompañamiento libre. El Arte de la Fuga es el resultado de las investigaciones de Bach sobre las numerosas posibilidades que ofrece un único tema, de naturaleza relativamente neutra, que culminan con la cuádruple fuga, que se ha conservado incompleta. Las Variaciones Canónicas (junto con el Canon BWV 1076) fueron presentadas por Bach con motivo de su ingreso en la Sociedad de las Ciencias Musicales de Alemania (entre cuyos miembros, a pesar de lo que se ha señalado antes, también estaba Telemann), y naturalmente la Ofrenda Musical y El Arte de la Fuga se dieron a conocer asimismo en la citada Sociedad.
Bach y el rey
Como es bien sabido, la Ofrenda Musical se gestó a raíz de la visita de Johann Sebastian Bach a la corte del rey de Prusia Federico II en Postdam el 7 de mayo de 1747, un acontecimiento digno de reseña en la prensa berlinesa varios días después. El rey Federico (1712-1786) había estudiado flauta con Johann Joachim Quantz desde los últimos años de la década 1720-1730, y a comienzos de los años treinta tenía a su servicio a un número sustancial de músicos, incluyendo a Carl Heinrich y a Johann Gottlieb Graun, así como a Franz y Johann Benda. Accedió al trono en 1740. Carl Philipp Emanuel Bach se convirtió en el clavicembalista de la corte aquel mismo año y Quantz, antaño miembro de la famosa orquesta de Dresde, comenzó a trabajar para la corte en 1741. Quantz ostentaba una posición singularmente importante como profesor de flauta del monarca (imaginamos que esta tarea requería un considerable tacto, a pesar de la habilidad del rey). La influencia y posición de Quantz y de C.P.E. Bach en la corte quizá pueda juzgarse mejor si tenemos en cuenta que a Quantz se le pagaban unos honorarios similares a los de un cantante de ópera, mientras C.P.E. Bach recibía un sexto de aquella cantidad. Del mismo modo, aunque C.P.E. Bach trabajó en la corte durante treinta años, escribió sólo un pequeño número de conciertos y sonatas para flauta, mientras Quantz produjo centenares.
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