La música española en tiempos de Felipe II
Festivales de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Sellos de música antigua y música barroca:  Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Cursos, becas de formación de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Concursos de música antigua y música barroca Constructores de instrumentos de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Libros y partituras de música antigua y música barroca . Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Asociaciones de música antigua y música barroca:  Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Boletines de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia
english | français
Revista de música antigua y música barroca Agenda de conciertos de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Noticias de música antigua y música barroca:  Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia CDs de música antigua, música barroca , opera barroca: Bach, Handel, Vivaldi, Scarlatti, Rameau, ... Discos del mes de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia
COMPOSITORES
Jean-Baptiste Lully
La Cechina y La Flora: Mujeres Barrocas IV
ENTREVISTAS
William Christie
10 CDs para una isla desierta : Christophe Rousset
ENSAYOS
La música española en tiempos de Felipe II
Lotto (II)
  54 - 53 - 52 - 51 - 50 - 49 - 48 - 47 - 46 - 45 - 44 - 43 - 42 - 41 - 40 - 39 - 38 - 37 - 36 - 35 - 34 - 33 - 32 - 31 - 30 - 29 - 28 - 27 - 26 - 25 - 24 - 23 - 22 - 21 - 20 - 19 - 18 - 17 - 16 - 15 - 14 - 13 - 12 - 11 - 10 - 09 - 08 - 07 - 06 - 05 - 04 - 03 - 02 - 01 -
COMPOSITORES
La música española en tiempos de Felipe II
ENSAYOS
LA MÚSICA ESPAÑOLA EN TIEMPOS DE FELIPE II


Misticismo y realidad

Si Felipe II no heredó de su padre el título de emperador del Sacro Imperio Romano, sí heredó en cambio un vasto imperio que se vió acrecentado con la anexión de Portugal en 1580, como consecuencia de la extinción de la casa allí reinante. También heredó un compromiso adquirido: el de hacer frente a los enemigos de la cristiandad, los turcos otomanos, y a las querellas internas surgidas de las rivalidades entre los príncipes cristianos a raíz de la difusión del protestantismo. España encontró la vía de defender sus propios intereses como potencia mundial mediante la defensa de los valores cristianos, y muy en particular de los católicos, convencida de que con ello llevaba la paz y la prosperidad a sus pueblos. Hasta tal punto fue así, que incluso en la historia de su largo declive, paralelo al de la desmembración de su imperio, España se mantuvo como paladín de los ideales derivados de la Contrarreforma, algunos de cuyos frutos más sustanciosos se recogieron en el campo de las artes y las letras.

En tanto los tercios españoles luchaban en Flandes contra los reformistas, en tanto los misioneros acompañaban a los conquistadores por las tierras del Nuevo Mundo, donde iglesias y catedrales empezaban a erigirse por doquier, en tanto la Inquisición empezaba a actuar con todo su terrible rigor, surgió en España un movimiento artístico al que suele conocerse bajo el nombre de misticismo, término que se aplica muy en especial para designar al menos a dos generaciones de literatos cuyas figuras cumbres fueron Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz .Toda la fuerza, toda la belleza de la literatura mística española se encierra acaso en los versos de la Noche oscura de Juan de la Cruz, cuyos últimos versos dicen así: “Quedéme, y olvidéme, / el rostro recliné sobre el Amado, / cesó todo, y dejéme, / dejando mi cuidado / entre las azucenas olvidado.”

La mística literaria encuentra su mejor contrapartida, dentro del campo de las artes plásticas, en la pintura de un español de adopción, El Greco, cuyas siluetas esbeltas, por todos conocidas, apuntan hacia un cielo en el que resplandece la luz, que se contrapone a la oscuridad del suelo. El mundo terreno recibe, no obstante, la atención de otros grandes pintores españoles, en especial de Diego Velázquez. Además de los cuadros que el artista dedicó a temas y personajes políticos, ¿quién no recuerda aquellos otros en los que recoge escenas domésticas, de taberna o pícaros callejeros, reflejo de una realidad no siempre amable? A Velázquez, contemporáneo de Harvey y Galileo, le tocó vivir una época en la que España empezaba a paladear los primeros sinsabores surgidos del problema de mantener el control sobre un vasto imperio, sinsabores anunciados por la derrota de la Armada Invencible en 1588 (un duro golpe para la supremacía naval española hasta entonces no puesta en entredicho). En tiempos de El Greco dominaba, en cambio, la ilusión por la conquista y dominio de un imperio, sin que ello implicase la ausencia de una dura cotidianidad, que escritores como el autor anónimo del Lazarillo de Tormes o el genial Miguel de Cervantes se encargaron de reflejar. Acaso El Quijote, con sus dos entrañables protagonistas, uno soñador y amigo de quiméricas aventuras y el otro preocupado por el día a día, ofrezca la mejor síntesis de esa doble vertiente que caracteriza las manifestaciones artísticas españolas durante el reinado de Felipe II y sus más inmediatos sucesores, una espiritual y otra realista, reflejo de un país que hizo de la religión un asunto de estado, compuesto, no obstante, por multitud de individuos para quienes lo más importante no fue el más allá sino la vida.

El panorama musical español desde mediados del siglo XVI a mediados del XVII no constituye un punto y aparte respecto a las demás manifestaciones artísticas, antes al contrario. Como en cualquier otra época, una parte del repertorio musical —vocal o instrumental— es de género sacro y otra de género profano. Ahora bien, ambos repertorios presentan ciertas peculiaridades que los distinguen de repertorios afines. Ya en 1913 Henri Collet reparó en este hecho, acuñando la expresión mysticisme musical para designar el repertorio religioso español del siglo XVI, expresión que pienso designa mucho mejor al repertorio cuya corriente estética, al margen de los precedentes, se inicia con Cristóbal de Morales (ca. 1500-1553) y se adentra en el siglo XVII gracias a los seguidores de Tomás Luis de Victoria.

La música española en tiempos de Felipe II
Patinir: San Cristobal. Madrid, El Escorial
Discografía
Artículos Goldberg
Pida ya su número 5 de Goldberg Magazine
La música española en tiempos de Felipe II: Inicio La música española en tiempos de Felipe II: Anterior La música española en tiempos de Felipe II: Siguiente
Tablón de anuncios de música antigua y música barroca: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Grupos, solistas, directores de música antigua y música barroca Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Alemania, Italia Compositiores de la Música Antigua
QUIÉNES SOMOS | COLABORA   mapa web - página inicio - portada
Subir
Aviso legal Copyright 2003, Goldberg. info@goldberg-magazine.com