La contribución más lograda de Lotto sigue siendo, junto con los retablos, sus retratos. Ningún artista ha desplegado tanta renovación e invención.
En el ambiente profano, y en particular en el principesco, es justamente donde sus retratos encuentran resonancias estéticas y culturales con el arte del madrigal, deleite de las élites del siglo XVI.
Los textos de los madrigales (refinados, eruditos, provistos de alusiones simbólicas y musicados por los autores más originales) ilustran el ideal de los ambientes para los cuales trabajó Lotto. |
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