¿La primera ópera? Así se presenta generalmente el Orfeo de Monteverdi. Los espíritus ordenados quieren poner un comienzo, y hasta un fin, a todas las cosas.
La fecha de su representación, 1607, parece reconfortante: comienzo de un siglo, de un género, nacimiento de una nueva era musical que no parece todavía agotada, pese a las dificultades de la creación lírica en este final del siglo XX.
Pero al afirmar esto se siente una cierta inquietud ante las trampas de una ordenación demasiado perfecta: ¿Existe la generación espontánea de un modo más claro en música que en biología? ¿Qué es la ópera? ¿Qué tienen en común L’Orfeo, Don Juan, el Anillo y Wozzeck? ¿El canto? ¿La forma? ¿El drama? Ninguno de los elementos por separado, pero sí en conjunto.
Al lograr por primera vez (¿absolutamente la única vez?) un modo de convergencia entre el relato dramático, la expresión melódica continua y la arquitectura formal, resulta que Monteverdi es, desde luego, el primero en escribir una verdadera ópera. |
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