| Henri Focillon y Georges Duby coinciden en señalar, en sus respectivos ensayos sobre el año 1000, el sentimiento de terror colectivo que hizo presa de los pueblos convertidos al cristianismo al acercarse fecha tan significativa. Los testimonios al respecto no son muchos, pero a veces el silencio resulta más elocuente que las palabras, cuando a determinados años en los que el pesimismo parece cundir por doquier siguen otros en los que el optimismo abre una brecha decisiva en el devenir de Europa occidental. |
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