| Lord Rendall conversa, en un tono que sólo puede describirse como “muy inglés”, con su madre. Las palabras son pausadas, tranquilas. En la versión que probablemente más se acerca a los orígenes folklóricos, la música recurre a un artificio típico del Renacimiento y de las primeras óperas del Barroco: edad y sabiduría se imponen, simbólicamente, al género y, por lo tanto, la voz de la madre es más grave que la del hijo, a pesar de ser ella mujer y él varón. “¿Dónde has estado todo el día, Rendall, hijo mío; dónde has estado todo el día, mi apuesto muchacho?” (Where have you been all the day, Rendall my son? Where have you been all the day, My pretty one?), pregunta la madre, y volverá a hacerlo en cada estrofa, con distintas variantes : “¿Qué has comido, Rendall, hijo mío?”, “¿Dónde recogió ella las hierbas, Rendall, hijo mío?”(What have you been eating Rendall my son?, Where did she get them from, Rendall my son?). Y el hijo, que termina invariablemente sus parlamentos pidiendo “Prepárame la cama rápido, siento el corazón enfermo y querría acostarme” (Make my bed soon for I’m sick to my hart, and I fain would lie down), le contará con detallada lentitud cómo ha sido envenenado por su amante. |
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