Las versiones difieren. La canción, publicada en partitura por primera vez en 1787 con el título de Lord Ronald, My Son era, según varios testimonios, ya popular en el siglo XVII. Tal como aclaran Jorge Fondebrider y Gerardo Gambolini en su excelente libro acerca de las baladas inglesas y escocesas, el origen podría ser una canción italiana llamada L’Avvelenato, aunque su tema podría referirse, según Walter Scott (quien la cita en su Minstrerly of the Scottish Border, de 1802), a la muerte de Thomas Randolph (o Randal), conde de Murray (o Moray) y sobrino de Robert the Bruce, que fue envenenado en 1332.
Fondebrider y Gambolini también sugieren como posible fuente el caso del sexto conde de Chester, envenenado por su esposa en 1232. Los nombres del personaje suelen variar: Lord Rendall, Lord Randal, Lord Ronald, Laird Rowland, Lord Reynolds e incluso John Randolph, en una versión recopilada en Virginia, y McDonald en una que aún se canta en Carolina del Sur, ambas en Estados Unidos. Las músicas, por supuesto, nunca coinciden del todo y los textos van desde la versión de Scott, donde se cuenta paso a paso todo el envenenamiento (y hasta la muerte del perro que comió las sobras), hasta la incluida por los contratenores Alfred y Mark Deller, con el acompañamiento de Desmond Dupré en laúd y guitarra, en Folksongs (publicado en 1972 y recientemente reeditado por harmonia mundi) y nuevamente registrada, en 1996, por otro contratenor, el notable Andreas Scholl. En esta versión, la intención de la amante es ambigua, no se habla directamente del envenenamiento y todo es sugerido con vaguedad, mientras se detalla la herencia que el Lord dejará a sus familiares. Ya en la última estrofa, cuando la madre pregunta “¿Qué le dejarás a tu amante, Rendall, hijo mío?” (What will you leave your lover, Rendall my son?) éste contesta: “Una soga para colgarla, madre” (A rope to hang her, mother).
Anguilas
En las discusiones sobre los orígenes hay datos y contradicciones que conviene tener en cuenta. La razón por la que el recopilador Albert B. Friedman considera posible que la canción haya llegado a Inglaterra y Escocia desde Italia es, casi, chauvinista: los italianos, según él, tienen fama de envenenadores, mientras que las armas elegidas por los ingleses son otras (no aclara cuáles). Sin embargo, hay dos detalles que ponen en duda su hipótesis. Por una parte, si es cierto que la canción remite a una historia real (y las fuentes consignan dos posibles, a falta de una) los envenenamientos no habrían sido tan inusuales en Inglaterra como afirma. Además, la posibilidad de que algunos de esos hechos, sucedidos en los siglos XIII o XIV, hubieran permanecido en la memoria esperando la llegada de una canción italiana de tema similar, trescientos años más tarde, es altamente improbable. Pero el otro dato es aún más importante: las anguilas.
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