El miércoles 26 de noviembre de hace cinco siglos moría a los 54 años de edad la reina Isabel I de Castilla. Las tres décadas de su reinado (1474-1504) conocieron la conquista de Granada, el afianzamiento del orden público en Castilla y Aragón, la fundación de la Inquisición y el “descubrimiento” de nuevos mundos, que tan profundas repercusiones tuvieron sobre la sociedad y la cultura española de los siguientes 500 años.
Como mecenas de las artes, Fernando e Isabel dominaron un período de extraordinaria creatividad que fue testigo de la utilización de las artes como instrumento poderoso de propaganda y creación de imagen.
Los Reyes Católicos fueron unos maestros en el arte de dar a conocer su proyecto político a través de un nutrido ejército de arquitectos, escultores, pintores, artistas decorativos y artesanos capaces de verter las ideas de los monarcas en unas espléndidas obras de arte cuyo significado e importancia nos hablan todavía hoy con una claridad y franqueza sorprendentes.
Nadie que haya contemplado sus tumbas en la Capilla Real de Granada o admirado los escudos y blasones heráldicos que decoran el crucero de la iglesia del monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo podrá dudar del innegable poder persuasivo de esos impresionantes monumentos. |
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