El Camino de Santiago ha ejercido desde siempre una influencia en las distintas artes por lo que tiene de vehículo transmisor de ideas y novedades.
Durante siglos la ruta jacobea se nutrió, y aún se nutre, de las experiencias de aquellos que por ella se desplazaron con el ideal de alcanzar la meta final.
Y con el tiempo pudo surgir una relación recíproca: la de los que habitaban en los márgenes del Camino que podían enriquecer a los propios peregrinos y la de éstos, ávidos de difundir las experiencias de sus lugares de procedencia.
Y fue durante los primeros siglos de las peregrinaciones cuando se forjaron muchas de las características que la historia de la cultura ha relacionado de manera directa con el Camino.
En la música ligada a la ruta jacobea, destacan sobre todo dos manifestaciones: la propia música dedicada al culto a Santiago y la iconografía ligada al culto al apóstol, que salpicaría con pinturas y esculturas las idealizaciones de lo que se han llamado las orquestas pétreas esculpidas en los pórticos de las iglesias y la iconografía general que jalonaba el Camino. |
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