En mayo de 1498, Ottaviano Petrucci de Fossombrone, empresario italiano y hombre emprendedor, se presentó muy decidido en las oficinas de la magistratura veneciana.
Su objetivo, largamente meditado, era claro y ambicioso: obtener un privilegio para imprimir música con tipos móviles de metal.
Habían transcurrido casi tres décadas desde la invención de la imprenta.
La célebre Biblia de Johannes Gutenberg denominada “Mazarina” o “de las 42 líneas” –con la que se había iniciado la nueva etapa revolucionaria de la historia del libro– se remontaba, en efecto, al año 1456, aproximadamente. |
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