Hace treinta años, el conservador del departamento de instrumentos musicales del Metropolitan of Art de Nueva York, Emanuel Winternitz, se quejaba de la poca atención que despertaba el estudio de Leonardo músico.
Tan sólo eran citadas las observaciones de Vasari en Las Vidas o los escritos del mismo Leonardo en su Tratado de la pintura.
Después de la fama que disfrutó en su época, Leonardo fue olvidado durante casi tres siglos.
Hasta la inauguración del Museo del Louvre en 1800 sólo se le recordaba por su Tratado de la pintura, libro que fue un gran éxito de ventas desde su publicación en 1651.
Velázquez, siempre atento a la cultura, tenía entre su gran biblioteca una primera edición. |
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