A los nueve años canté en la Pasión según san Juan de Bach con los “Kiedricher Chorbuben”, el coro de niños de mi localidad natal.
Nunca olvidaré el entusiasmo de todos los chicos y con qué intensidad cantamos los versos que cierran el coral final: “Herr Jesus Christ, erhöre mich, erhöre mich, / Ich will dich preisen ewiglich” (“Señor Jesucristo, escúchame, escúchame, / y eternamente te alabaré”).
Daba la impresión de que aquella gran obra de Bach nos había cautivado de algún modo a todos. ¿Es posible que unos niños penetren hasta el fondo en el sentido de los distintos aspectos de ese tipo de composiciones?
Deberíamos dudarlo, habida cuenta del reto que suponen las arias de Bach incluso para cantantes experimentados.
Pero, preguntémonos una vez más: ¿qué significa “entender”?
En alemán distinguimos entre “verstehen” (entender) y “begreifen” (comprender, captar). Creo que aunque un niño no sea, quizá, capaz de analizar una composición y acceder a ella con su inteligencia o entendimiento, podrá, no obstante, “comprender” el conjunto de intenciones de una composición a través de la experiencia, más que con el análisis.
Es lo que denomino faceta “gnóstica” del canto. En el gnosticismo, las experiencias auténticamente personales del individuo, el “conocimiento”, significan más que la “creencia”, o las enseñanzas adquiridas.
En una situación ideal, el cantante debería ser capaz de crear esa experiencia para el oyente mediante su preparación y su trabajo. |
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