| Corría el 26 de septiembre de 1604 cuando Cervantes obtenía el privilegio real para imprimir la primera parte de la novela El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, y apenas tres meses después, en enero de 1605, la obra aparecía publicada. Muchos habían sido los avatares y pocos los que creyeron en su interés. De su pluma tuvieron que salir también los versos burlescos de la introducción, ante la ausencia de poetas que quisieran escribir la loa y los sonetos de alabanza que toda obra que se preciase debía incorporar. El juicio de Lope de Vega, escrito desde Toledo a un amigo, en una carta fechada el 14 de agosto de 1604, nos ayudará a entender mejor las condiciones en las que nació el libro que hoy consideramos obra universal:“De poetas no digo nada; buen siglo es éste. Muchos están en ciernes para el año que viene; pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote”. |
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