Vigo, 12 de enero, 10 de la mañana.
Hoy Frans Brüggen, director de la Orquesta del Siglo XVIII y una de las figuras esenciales de la música antigua, tiene unas pocas horas libres en medio de una extensa gira.
Llego puntual al hotel y, pasado un minuto, me encuentro con él y con Sieuwert Verster, su mano derecha.
Nos sentamos en un rincón algo apartado.
El maestro enciende un cigarrillo y pide café para los tres. |
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