Uno de los fundadores de la akademie, el violinista Stefan Mai, confirma que hasta la caída del muro de Berlín en 1989 “no existía ningún grupo que se ocupara de la música antigua de esa forma. Si bien en la RDA había cuatro escuelas de música, ninguna mostraba interés por el tema”. La Akademie se rigió desde un comienzo por el principio democrático de la autogestión y la falta de una dirección personalizada, razón que en parte justifica la desconfianza gubernativa. Según Mai, “el trabajo conjunto con bases democráticas, es decir, sin director o guía, era en ese momento nuevo y a la vez provocativo. Esta característica, junto al apenas conocido ideal del sonido original, fue razón suficiente para el escepticismo, en especial desde las esferas oficiales”.
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Folkert Uhde: “Intentamos siempre abrir nuevas puertas”
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Los comienzos de la akademie für alte musik berlin se remontan al año 1982, cuando jóvenes integrantes de distintas orquestas de Berlín oriental se reunieron en torno al interés y al amor por la música antigua. Como todo inicio, es recordado con épico cariño y nostalgia por Folkert Uhde, ex integrante y actual manager de la agrupación: ”Comenzamos a principio de los años 80, a partir de un grupo de jóvenes instrumentistas de orquesta y estudiantes. Nos encontrábamos fuera del horario de trabajo oficial para hacer música de cámara. En seguida nos interesamos por la obra de Juan Sebastián Bach y sus contemporáneos.” Todavía no usaban instrumentos originales ya que en la RDA no estaban a disposición de los ejecutantes. En 1985 Stefan Mai pudo asistir a la legendaria Innsbrucker Sommerakademie en Austria, donde estableció contactos con colegas occidentales, que le permitieron ingresar en el mundo hasta ese momento sólo intuído de los instrumentos originales.
La coherencia de los integrantes del grupo se impuso también al establecer un nombre que reflejara íntegramente el espíritu de trabajo y los objetivos. Dice Uhde: “Encuentro interesante la relación de nuestro nombre, apoyado en las llamadas Academias musicales del tiempo de Federico el Grande. En aquella época se encontraban músicos profesionales jóvenes y ambiciosos, fuera del horario de trabajo, para dedicarse a la música que verdaderamente les interesaba”. De la palabra “Academia” y de la vida musical en el Berlín del siglo XVIII parten las raíces de la akademie für alte musik berlin. En la práctica de la actual akademie, la definición se transforma en una realidad: “Cada uno tiene la oportunidad de desarrollarse dentro del grupo. No hay un jefe despótico al cual obedecer sino que, por el contrario, cada integrante toma progresivamente más responsabilidades, en la elección de las obras, en la elaboración de un programa o en la interpretación de los solos instrumentales. Se confirma que a mayor responsabilidad, mejor es el rendimiento personal. También juega un papel importante el hecho de que se mantuvo el mismo grupo las dos décadas de trabajo. Durante estos años hubo momentos difíciles donde no se sabía con certeza si se podría seguir adelante, pero el grupo salió fortalecido de esas crisis“, afirma Folkert Uhde. Stefan Mai, por su parte, asegura que en el período pre-profesional del grupo “pertenecer a la akademie era una situación de propia elección que realizábamos en nuestro tiempo libre y donde nuestras propias ideas musicales eran puestas a prueba”.
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