A pesar de haber sido nominado para el premio Grammy por sus discos de los Concerti con molti istromenti de Vivaldi (Tactus) y de los Concerti grossi op. 6 de Corelli, el grupo florentino Modo Antiquo sigue siendo un conjunto escasamente conocido fuera de su Italia natal.
Mi primer encuentro con él no se produjo hasta 2003, cuando se me pidió reseñar su electrizante grabación del oratorio Juditha triumphans, realizado para el sello Tactus, circunstancia en la que constaté de inmediato que me hallaba ante unos músicos de especial calidad.
Eso hace que me resulte tanto más sorprendente descubrir que, según explica su director, el flautista y compositor Federico Maria Sardelli, Modo Antiquo fue uno de los pioneros de la restauración de la música antigua en Italia: “Fundé Modo Antiquo en 1984. En aquel momento, había muy pocos conjuntos italianos dedicados a la música antigua, sobre todo entre los que se planteaban objetivos de rigor crítico.
Las razones que me animaron a formar el conjunto se han de buscar ante todo en el corazón y en la mente: una gran pasión por la música de la Edad Media y el Barroco y un gran amor por la investigación histórica, plasmado, por ejemplo, en el examen de las fuentes y las maneras contemporáneas de interpretar y entender esa música.
Luego, uno se da cuenta de que el proceso de investigación es continuo, y aunque se va acercando cada vez más a un punto del pasado, esa meta no se alcanza nunca, como les ocurría a Aquiles y la tortuga, a pesar de su creciente proximidad”. |
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