En la actualidad, la interpretación de la polifonía vocal en Italia presenta claroscuros llamativos.
La península es heredera de una rica tradición renacentista, en gran parte referida a la historia de la poderosa Cappella Pontificia, institución dominada durante siglos por la figura de Palestrina.
Sin embargo, esta grandiosa herencia presenta hoy una realidad desoladora. Son pocos los grupos italianos que se dedican a la polifonía de manera profesional y menos los que han conseguido repercusión en el panorama europeo.
Junto a esto, las instituciones oficiales italianas que deberían ser promotores y garantes de calidad, se quedan en las buenas intenciones y poco más.
Las iniciativas, como el ambicioso «Proyecto Palestrina» –consistente en la edición y grabación de toda la obra del compositor–, carecen de la calidad necesaria al ser protagonizadas, en lo interpretativo, por agrupaciones oficiales con poca formación y una información inadecuada.
Sin embargo, desde hace seis años existe un conjunto independiente que procede del norte de Italia y que propone una vía de calidad en este tedioso panorama.
El grupo es Odhecaton, nombre elegido en homenaje al título del primer libro de música editado en 1501 por el veneciano Ottaviano Petrucci.
Su ingreso en el mercado discográfico tuvo lugar por la puerta grande gracias a una grabación de 1999 de la Missa A la coronation de Nicolas Gombert.
Al año siguiente produjeron la Missa La Spagna de Heinrich Isaac, para continuar con los motetes de pasión y de crucifixión de Josquin Desprez, un CD que salió al mercado en 2002.
Cada uno de estos discos contó con el aplauso de periódicos y revistas especializadas de música de distintos países europeos.
Con una mirada sutil e inteligente, Paolo da Col, director y fundador del Odhecaton, logró dar un giro a la interpretación de la polifonía en Italia.
Con talento y un meticuloso trabajo, Odhecaton se ha convertido en la enseña capaz de mantener la tradición polifónica en su más digna expresión. |
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