Cuando creó su grupo interpretar esta música en España era, de alguna manera, una aventura.
Hace quince años, cuando comencé con Al Ayre Español, encontré en esta música la posibilidad de llegar rápidamente al público con un repertorio desconocido y rico, completamente distinto a lo que se acostumbraba a escuchar.
Tampoco esta exento de dificultad interpretar estas zarzuelas barrocas por Europa
En nuestras actuaciones en Europa tratamos de no abusar de los públicos que no entienden el castellano. Distinto es el caso en España, donde insertamos los fragmentos más significativos del texto que ayudan a la comprensión de la trama y de la línea dramática. La poesía barroca, con imágenes oscuras y complejas, tiene sus dificultades. Haría falta una documentación enorme que ayude a comprender con claridad el sentido del texto. Lo mismo sucede en muchas obras italianas.
|
Hay muchos compositores españoles que merecen un rescate y una informada interpretación moderna.
|
Algunos teóricos opinan que la comprensión del texto y los recitativos han marcado claramente el desarrollo y la casi extinción de esta zarzuela barroca
El tema de los recitativos en la ópera italiana suple la función del texto hablado dando una continuidad dramática. En España esto no sucedió por varios motivos. En el momento de la entrada de la ópera había ya una larga tradición teatral autóctona que venía desde los siglos XVI y XVII. La gente decía que eran incapaces de “sufrir” los extensos recitativos de la ópera italiana. Cuando digo gente, hablo del pueblo, ya que después de los estrenos en la Corte, las compañías partían de gira llevando versiones camerísticas de las obras representadas en el palacio, un poco en la forma como hace hoy Al Ayre Español. Las obras eran ya compuestas pensando en este público llano y la gente quería acción, que la historia avance. Esto fue un claro obstáculo para el triunfo del teatro musical. Hubo muchos experimentos como los de Calderón de la Barca y Juan Hidalgo que fracasaron en su época y, por los resultados musicales y escénicos vistos en las representaciones actuales de la ópera Celos, aún del aire matan, da la impresión que en esta época también. Cuando se escucha la música se entiende porqué en ese momento no han tenido éxito: era un intento artificial de aunar la música española, del tipo del villancico, con el texto cantado. La reiteración de las coplas casi indefinidamente (en ocasiones ¡30 coplas repetidas!), con un texto que va cambiando de afectos mientras se mantiene la misma música es algo imposible de soportar. En un villancico de iglesia las repeticiones tienen otro sentido, ya que es una forma cerrada, sin ningún desarrollo dramático. Pero estos fueron experimentos palaciegos, que nunca llegaron al pueblo.
¿Si Celos, aun del aire matan no tuviera la marca de ser la primera ópera recuperada en su integridad, cree que hubiera tenido la trascendencia que tiene?
Seguramente no. Debo aceptar que yo también me he puesto la partitura delante y, con mucho interés en montarla, he pensado en hacer una versión. Pero renuncié porque me di cuenta de que es una obra muy compleja como para deleitar al espectador actual, muy árida, casi diría utópica.
Su interés por los compositores nacidos en España parece haberle hecho olvidar a otros compositores nacidos fuera pero que desarrollaron su carrera musical en España como es el caso de Coradini, Corselli, Facco y otros.
Antes de recuperar a Corselli, un compositor que escribió mucho para la Corte de Madrid, preferí recuperar a José de Nebra. Hay muchos compositores españoles que merecen un rescate y una informada interpretación moderna. Mi primera experiencia con José de Nebra fue como clavecinista a las órdenes de Christophe Coin, representando Viento es la dicha de amor. Me impresionó el vuelo y la calidad de la escritura, con unas arias verdaderamente magníficas. Desde ese momento José de Nebra ha pasado a ser una de mis prioridades junto a la música de Antonio Lliteres, Sebastián Durón y José de Torres. He tardado un poco en concretar este deseo ya que sus composiciones exigen una formación vocal-instrumental muy amplio; salvo su Miserere, que es una bellísima miniatura para dos sopranos y cuerdas, una excepción en la producción de de Nebra. Por ello estos creadores me fascinan de tal manera que los considero una prioridad. Ya tendré tiempo, en el futuro, para Corselli.
|
|
|
|