No cabe duda alguna de que Christophe Rousset ocupa un lugar señero dentro de la música antigua, y no sólo en su Francia natal, sino también en el ámbito internacional.
El camino para llegar a este lugar de privilegio se inició en su adolescencia, cuando despertó su interés por el clave. Tras cursar estudios con Huguette Dreyfus en París y con Bob Van Asperen en el Conservatorio Real de La Haya, obtuvo renombre al merecer prestigiosos premios en La Haya y en el VII Concours de Clavecin celebrado en Brujas.
Estos éxitos le abrieron la puerta a nuevos retos como concertista y a participar en agrupaciones como La Petite Bande, la Academy of Ancient Music y Les Arts Florissants. Con esta última Rousset tuvo su primera experiencia de dirección como ayudante de William Christie.
Ya, en 1991, fundó su propio conjunto, Les Talens Lyriques, con el que ha efectuado muchas grabaciones, entre las que se incluyen la recuperación de óperas de los siglos XVII y XVIII.
Brian Robins fue el invitado de Christophe Rousset en el famoso restaurante Train Bleu, en la estación parisina de Gare de Lyon, un encuentro que tuvo lugar en medio de una apretada agenda de conciertos con los jóvenes intérpretes de la Baroque Academy of Ambronay.
En un primer momento, Rousset parece quizás algo distante, pero una vez que se zambulle en su pasión por la música, aparece una personalidad vivaz que transmite entusiasmo y autoridad. |
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