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Después del disco con los Concerti grossi händelianos y de las innumerables colaboraciones operísticas, la grabación de las Sonatas del músico de Halle parece la culminación de su trabajo con William Christie.
Efectivamente, la grabación es fruto de un largo proceso de gestación, años de meditar el proyecto y, por supuesto, de tocarlo en recitales. Después de tantas colaboraciones en el repertorio operístico, nos pareció natural desembocar en un proyecto así. Sin embargo, por cuestiones meramente discográficas efectuamos antes la grabación de los Concerti grossi. Ciertamente, resultó un disco muy particular. Como curiosidad, diré que es el primero en el que todos los músicos improvisan juntos las cadencias. Lo propuse durante los ensayos y parece que la idea alentó a los músicos, que se animaron sobremanera y participaron contentos en esta iniciativa.
Improvisar en el seno de una estructura orquestal parece complicado. ¿No es así?
Desde luego, pero es cuestión de organizarse y de desarrollar el sentido musical de cada uno. Se improvisa según un esquema pactado entre todos, y luego la intuición personal, que juega un gran papel, hace el resto. ¡También es el único disco de Les Arts Florissants sin cantantes!
Y al fin, las Sonatas.
Sí, tocarlas con William ha sido una auténtica revelación. Desde un punto de vista formal, las sonatas permiten expresar y narrar muchos de los caracteres inherentes a los héroes que dan vida las óperas. Son el reflejo de la conducta y las pasiones humanas. El lenguaje nos era tan familiar que por un momento creíamos estar interpretando, si se permite la expresión, “mini-óperas”.
¿Cómo ve dichas sonatas desde su condición de violinista?
Se advierte, sin duda, la influencia de Corelli, sobre todo de sus concerti. Händel sintió una gran admiración por el maestro italiano, a quien consideraba “el gran violinista”. La Sonata en La mayor es la más corelliana. Las más tardías tienen un patrón menos clásico, en el sentido de que hay rupturas bastante marcadas en la estructura. Por ejemplo, cambios de modo, de mayor a menor, en momentos ilógicos que sólo se pueden explicar en relación a los sentimientos de los supuestos personajes. Händel es un gran psicólogo y en este sentido no es un compositor barroco al uso. En las óperas barrocas los caracteres suelen presentarse de forma rígida y poco evolutiva, se limitan a cruzarse entre sí y a crear un conflicto humano a veces poco verosímil. En Händel, evolucionan, efectúan un largo recorrido emocional. Podemos señalar que las sonatas tardías recrean personajes en continua progresión.
Usted también ha grabado la integral de las Sonatas de violín y piano de Mozart, otro compositor de ópera.
En efecto. Yo tenía una educación de violinista moderno y por eso mismo la ópera estaba muy lejos de mi ámbito. Yo era un solista instrumental típico. Cuando era muy joven creía haber captado a Mozart, pero en realidad sólo lo conseguí en mi madurez. Me crié en Viena y los vieneses creen que saben tocar Mozart mejor que nadie... tuve muchos problemas. Prefería interpretar Brahms o Mendelssohn. Sin embargo, cuando empecé con el violín antiguo, se abrió un mundo ante mis ojos; me cambió la perspectiva de muchas cosas y empecé a entender al maestro de Salzburgo. Su lenguaje tiene algo de barroco y, si lo intentas tocar como clásico, en el sentido erróneo que muchos dan a este vocablo, Mozart queda desdibujado. Es mi compositor favorito junto a Händel. Ambos son compositores de ópera y ello se refleja también en el tratamiento instrumental.
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